Las diferencias de precio entre Chile, Argentina y Brasil por Paul McCartney (y sus razones)

Las diferencias de precio entre Chile, Argentina y Brasil por Paul McCartney (y sus razones)

Con los precios de los tickets para ver al ex Beatle en Sudamérica ya anunciados, llama la atención que tanto en Brasil como Argentina, los boletos más caros cuestan cerca de seis veces menos que a nivel nacional. Diversos factores explican el fenómeno. 

Por Matías de la Maza.

“Chile tiene las entradas más caras de Sudamérica para…”, y complete la oración. El titular se ha repetido a lo largo de la década en lo que respecta a conciertos de megaestrellas internacionales en suelo nacional. Pero ojo, no es necesariamente algo limitado a conciertos: nuestro país tiene los boletos más caros de la región también para ver un partido de fútbol o para ir al cine.

Pero quizás ha sido en los conciertos donde más se ha notado la diferencia. La discusión se ha reavivado el último año, donde, por ejemplo, Chile tuvo la entrada más cara del mundo para el concierto que U2 dio en octubre, y la más costosa de la región para el show de Bruno Mars ese mismo mes. Ambos conciertos en el Estadio Nacional, un recinto cuya capacidad supuestamente debería permitir entradas más económicas.

Ahora, el tema nuevamente volvió a surgir con el anuncio de venta de entradas para ver a Paul McCartney en Chile el 20 de marzo, proceso que comienza mañana en modo preventa y el viernes para el público general. Como suele suceder con el ex Beatle, el precio de los boletos está nuevamente entre los más costosos de los espectáculos musicales que hayan pasado por nuestro país, con el ticket más caro (la zona Diamante Entel) costando más de $ 560 mil, y eso sin contar el cargo por servicio, que suma un 15% más al valor de la entrada.

Por un lado, es Sir Paul Fucking McCartney, una leyenda viva y de los músicos más influyentes de todos los tiempos. Por el otro, y como siempre se ha visto reflejado en redes sociales, no pocos cuestionan que los boletos lleguen a precios tan altos por un concierto. Un malestar que se profundizó cuando se conoció que, por ejemplo, en Brasil, la entrada más cara (tanto para sus dos shows en Sao Paulo como en su presentación en Curitiba), cuesta cerca de $ 150 mil pesos, casi un cuarto menos que el boleto más costoso en Chile. Y hoy, que se anunciaron los valores para el concierto que dará en Buenos Aires, la diferencia es más abismal: $ 124 mil pesos la más cara, y la Cancha VIP $ 105.000.

¿Por qué tanta diferencia?

Para empezar, hay que hacer una aclaración: Latinoamérica siempre va a tender a tener precios más elevados que Estados Unidos y Europa en materia de conciertos de artistas anglosajones. El traer los equipos, escenarios y personal a la región es más costoso para los artistas internacionales que viajar por Norteamérica o el Viejo Continente, donde las distancias entre un país y otro, o una ciudad y otra, son considerablemente más cortas.

En ese sentido, se puede entender que Santiago tenga precios más elevados que Buenos Aires o Sao Paulo, donde generalmente el llegar desde Estados Unidos es más económico. Los problemas empiezan cuando las entradas locales son cinco veces más costosas que otras ciudades sudamericanas.

Eso sí, en el caso de Paul McCartney hay que aclarar que en las otras paradas de Sudamérica, no todas las entradas son más económicas que en Chile. Por ejemplo, en Argentina, la localidad más barata cuesta más de $ 53 mil pesos, mientras que en el Estadio Nacional, costará cerca de $ 49 mil (una vez que se le sume el cargo por servicio), y que fusiona Cancha General con Galería. En Sao Paulo, el ticket más barato está bastante por sobre el valor de Chile (cerca de $ 69 mil), mientras que sólo en Curitiba se pueden encontrar tickets igual de económicos, que bordean los $ 45 mil pesos chilenos.

También hay que hacer otra distinción: no es lo mismo comparar con Brasil que con Argentina. El primer caso, es poco representativo al minuto de enfrentar sus precios con la realidad nacional: en Brasil, el británico brindará tres conciertos, en estadios que bordean los 40 mil asistentes de capacidad. O sea, se espera que 120 mil personas lo vean en esas tierras, versus las 45 mil personas que permite el aforo reciente del Estadio Nacional. Mientras más entradas puedes vender en un país, más se puede abaratar el costo de estas, por lo que resulta algo forzosa la comparativa.

¿Entonces son justos los precios nacionales?

No necesariamente. Porque cuando se comparan con Argentina, ahí es donde la realidad chilena pasa a ser más cuestionable. No sólo porque las entradas más costosas tienen valores muchos más bajos que en Santiago, sino porque el lugar donde se realizará el concierto, el Campo de Polo de Buenos Aires, tiene un aforo de 30 mil personas, muy por debajo del Estadio Nacional, incluso tomando las reducciones de su capacidad. Por ende, que haya entradas cinco veces más baratas es curioso.

En la capital argentina la Cancha VIP es además considerablemente menor a la de Chile, y la ubicación es de pie, no con sillas, como en el Nacional. Las diferencias se pueden apreciar en las siguientes infografías.

 

El que los sectores VIP tengan asientos presenta un problema extra, como deja en claro en este hilo de Twitter el conductor de FM Tiempo, Nacho Lira.

La división de las localidades de Cancha VIP es otro punto cuya defensa es difícil: entre la fila más adelante de un sector como Platinum y la más de atrás de VIP Top, hay $ 120 mil pesos de diferencia, por unos pocos metros de distancia. Más extremo de la Zona Diamante Entel, que está ubicada entre medio del sector VIP Top, pero por estar más central cuesta $ 230 mil pesos más.

En resumen, el verdadero problema de las entradas de Paul McCartney en Chile no son las diferencias de precio de todas las entradas, sino la excesiva importancia y privilegios que se le da a los sectores VIP en los espectáculos nacionales, en desmedro del público general, cuya experiencia final puede ser radicalmente inferior de los menos que pagaron mucho más. Si bien en todas las otras paradas de la gira sudamericana hay una Cancha VIP, en ninguna otra tiene sillas, ni menos está dividida en cinco localidades distintas, con saltos de precio monumentales entre una fila y otra.

Sólo para ilustrar: ir el fin de semana en que toca McCartney en Buenos Aires (23 de marzo), comprando Cancha VIP y hospedarte dos noches en el hotel mejor puntuado de Despegar.com para esa fecha, sale más barato que comprar la entrada más cara para el concierto de Chile.