[RESEÑA] Viudas no es la película que estás esperando (es mejor)

[RESEÑA] Viudas no es la película que estás esperando (es mejor)

La cinta protagonizada por Viola Davis y Liam Neeson, y que se estrenó esta semana en Chile, mezcla el cine comercial y de autor como pocas veces se ha visto en los últimos años. 

Por Matías de la Maza.

La brecha entre el llamado cine comercial -masivo, generalmente de alto presupuesto y cargado a la acción, la comedia y la fantasía- y el cine de autor -generalmente dramas, mucho más personales y a veces experimentales- pareciera sólo haberse expandido en este siglo. Las cintas comerciales son cada vez más comerciales y de fácil consumo para asegurar el mayor ingreso de taquilla posible, mientras que las películas más “serias” (una categoría siempre molesta; el cine es cine y el parámetro debería ser igual para todos) luchan constantemente con atraer la atención de un público progresivamente más esquivo.

Pero también hay ocasiones en que a un director o directora de autor se les pide traer su visión hacia el cine más pop. Pero este 2018, esa fórmula ha tenido ya dos grandes fracasos. Primero estuvo Ava DuVernay, la directora detrás de la extraordinaria Selma (2014), que debutó a principio de año en las superproducciones con Un viaje en el tiempo, de Disney, y el resultado fue olvidable. Más recientemente, el uruguayo Fede Álvarez (Evil Dead, No Respires) se hizo cargo de la saga Millenium con La Chica en la Telaraña. Terminó siendo una de las peores películas de este año.

Viudas, que se estrenó esta semana en Chile, podría haber seguido la misma ruta. Es una cinta de crimen, basada en una miniserie británica de los 80, y con un elenco lleno de grandes nombres. Una idea comercial, pero bajo la dirección de Steve McQueen, quien ganó dos Oscar por la excelente 12 Años de Esclavitud (2013). Pero lo que falló en el caso de DuVernay y Álvarez fue que grandes estudios fueron a tocar su puerta para hacerse cargo de superproducciones, pero limitando radicalmente su visión. Sus habilidades sólo estuvieron en función de la máquina de salchichas en las que se ha convertido el cine comercial. En cambio, en Viudas a McQueen se le permite imponer sus ideas, reconociendo lo que es: uno de los mejores directores del Siglo XXI. Y el resultado es fascinante.

La cinta, ambientada en Chicago comienza con la muerte de una banda criminal liderada por Harry Rawlings (Liam Neeson), luego de un robo que se complicó. Cada miembro de la banda deja a una mujer viuda, pero el centro de la historia es Veronica (Viola Davis), la mujer de Rawlings, que acarrea el dolor de un duro trauma pasado. La mujer es extorsionada por el líder criminal Jammal Manning (Bryan Tyree Henry), quien se encuentra tratando de ganar una elección como concejal en el violento distrito sur de Chicago frente al adinerado Jack Mulligan (Colin Farrell). El dinero que Rawlings perdió en la operación que terminó con su vida era de Manning, y ahora su exmujer es la que ve su vida en riesgo si no logra recuperarlo.

La única solución para Veronica es reunir a algunas de las viudas de los miembros de la banda de Harry, Linda (Michelle Rodriguez) y Alicia (Elizabeth Debicki) para organizar un último golpe criminal, basada en planes de su fallecido marido, para así pagar el dinero y conservar la vida. Lo que sigue es técnicamente el manual de las películas de robos: la banda se empieza a conocer mientras debe coordinar todo para que la operación sea exitosa, mientras va subiendo la tensión hasta el momento de la verdad; el golpe.

Pero McQueen está poco interesado en seguir las huellas de La Gran Estafa. Poco importa acá el presentar la vida de sus protagonistas y su plan como algo glamoroso. Viudas es una película llena de desesperación: sus personajes están en circunstancias extremas, en un mundo violento y con el peso de haber sido definidas por la vida de sus maridos. No es una película rápida ni dinámica; se toma el tiempo que sea necesario para entender a cada una de las mujeres que están al centro de la historia.

Como ha sido la tónica de su carrera, McQueen y su co-guionista Gillian Flynn (Sharp Objects) se interesan más en estudiar a sus personajes que la acción superficial. Y como siempre, el contexto es clave para entenderlo: la raza y el género son dos ideas que pesan siempre en Viudas, y la mayor fuente de su drama. La elección política que corre como una trama secundaria a lo largo de la película tampoco es accidental, sino una excusa para explorar las diferencias de clase en la sociedad norteamericana, y cómo mientras más cambian las cosas, más se mantienen igual.

Viudas subvierte totalmente las expectativas que uno puede tener en torno a una película de crimen. Es muchísimo más ambiciosa, reflexiva y profunda que el promedio del género actual. Pero eso no significa que McQueen no sepa como satisfacer a la audiencia: las escenas de acción, cuando aparecen, son de lo mejor del género de este año.

Punto a parte para algunas actuaciones extraordinarias: Davis está excelente como siempre, pero quienes se roban la película son Daniel Kaluuya como Jatemme, el hermano y matón personal de Manning, una presencia imponente que demuestra que el actor, que protagonizó ¡Huye! el año pasado, es uno de los mejores de su generación, y Elizabeth Debicki, quien a pesar de su creciente presencia en la pantalla grande, aún carecía de un personaje que demostrara su verdadero rango actoral. Alice era ese papel que necesitaba; una mujer marcada por el abuso que se encuentra a sí misma en esta historia.

Quizás no sea una historia que deje contento a cualquiera; es atípica, compleja y a ratos muy angustiante. Pero también es un triunfo cinematográfico, la demostración que cuando el mundo comercial le da permiso a un autor para jugar con su fórmula y modificarla a gusto, el resultado es algo único. Y faltan más de esas películas únicas por estos días.