[PODCAST] Miguel Littin: “El exilio fueron años muy amargos, solamente interrumpidos por la alegría de hacer películas”

[PODCAST] Miguel Littin: “El exilio fueron años muy amargos, solamente interrumpidos por la alegría de hacer películas”

Uno de los directores más importantes en la historia del cine chileno habla de los 50 años desde “El Chacal de Nahueltoro”, sus dolorosos años fuera del país durante la Dictadura Militar, y por qué Netflix y las salas de cine lo han decepcionado. 

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El primer largometraje de Miguel Littin (77), “El Chacal de Nahueltoro” (1969), es para muchos la mejor película en la historia del cine chileno. El director en ese entonces tenía 27 años, y uno menos cuando la filmó. Aún así, estaba confiado en sus habilidades, y hasta el día de hoy no siente falsa modestia por el resultado: “la volví a ver hace poco y la encontré espectacular”.

Littin se posicionó rápidamente como una de las voces cinematográficas más prometedoras de Chile. Entonces vino el Golpe Militar en 1973 y el exilio. Fue nominado al Oscar por películas que hizo en México y en Nicaragua, pero el dolor de enterarse de lo que ocurría en Chile lo persiguió permanentemente.

A pesar de eso, el director ha tenido una carrera y una vida extraordinaria. Desde su amistad con Gabriel García Márquez hasta sus períodos como alcalde de Palmilla, pasando por sus películas y su búsqueda por retratar la chilenidad, Littin repasa sus recuerdos en un nuevo capítulo de nuestro podcast CINEMATÓGRAFO, junto a Matías de la Maza y Miguel Ortiz.

Estas son algunas de las frases que dejó la conversación:

Sobre su próxima película: “Quiero hacer otra película y rápido. Porque el tiempo pasa, y quiero dirigir otra película. Quiero hacer una gran película; maravillosa, lúdica, sobre la chilenidad a través del gran poeta que es Pablo De Rokha”.

Sobre el exilio: “De verdad es un sufrimiento permanente, todos los días. Despertarse en la mañana con noticias que uno no quisiera haberse enterado nunca sobre la muerte y la desaparición de tanta gente, de amigos, de gente de mi generación, con que compartimos sueños e ilusiones. Fueron años muy amargos, solamente interrumpidos por momentos de grandes alegrías cuando filmaba las películas”.

Sobre Gabriel García Márquez: “Fuimos muy, muy amigos, y es una persona que extraño todos los días de mi vida (…) fue un hermano mayor para mí. Una vez sonó el teléfono, a las 6 AM (…) y me dice, ‘Hola Littin, soy el Gabo. Vente pa acá’. Imposible decirle que no, si vivíamos cerca (en México). Voy para allá, y se había comprado uno de los primeros computadores. Un McIntosh. Estaba en su estudio, y a unos seis metros de su escritorio tenía una impresora. Me decía, ‘quiero que conozcas esto que estoy haciendo. Léeme lo que sale de allá’. Entonces escribía y yo le iba leyendo (desde la impresora lo que había escrito). Era maravilloso. Y era ‘Crónica de una Muerte Anunciada'”.

Sobre los movimientos anti-inmigrantes: “Yo confío en que la gente de este país seguirá siendo hospitalaria, y continuará dándole sentido a la canción nacional: ‘el asilo contra la opresión’. Yo veo a la gente en las calles, la que no está en los partidos ni los extremos, y tienen una percepción distinta (a los movimientos anti inmigración). Yo espero que esta ola minoritaria sea superada por la razón histórica de un país que siempre recibió a los inmigrantes con gran cariño, y eso lo hace grande”.

Sobre Salvador Allende: “Era un hombre tan afable, de gran ternura. De una inteligencia muy rápida, y con un sentido del humor y de amor a la vida extraordinario (…) era un gran amigo de sus amigos. Era un chileno extraordinario”.

Sobre los servicios de streaming: “Me ha desilusionado lo de los sitios de streaming. Se han llenado de mucha basura virtual. Últimamente hay mucha violencia gratuita y falsos documentales. Y eso sí que no lo soporto. Yo creo que un documental puede ser malo, bueno, lo que quieran. Pero no ser falso”.