[RESEÑA] It: Capítulo II – La adultez no funciona

[RESEÑA] It: Capítulo II – La adultez no funciona

La segunda adaptación cinematográfica del libro de Stephen King nunca aburre por completo, pero es superficial y nunca iguala los sustos de su predecesora. 

Por Matías de la Maza.

Hay una buena razón por la que el terror es uno de los pocos géneros (quizás sólo comparable al de los superhéroes) que Netflix no ha podido ahondar con éxito en sus películas originales y es parte fundamental de las cintas de este tipo es la experiencia colectiva. Una película de terror efectiva genera un ambiente especial en una sala: se siente la tensión de las personas sentadas alrededor tuyo. Como que falta un poco el oxígeno. Y cuando hay un susto repentino, se siente el temblor de la sala, y posteriormente una risa de catarsis. Nada de eso funciona tan bien si lo ves por televisión.

Quien vea “It: Capítulo II” de seguro notará algo hacia la mitad de las extensas dos horas y 50 minutos de duración de la película: que hay relajo. Los espectadores estarán recostados cómodamente en sus asientos, más de una luz de celular se prenderá por alguien revisando sus mensajes o la hora, y de seguro se escuchará un bostezo. Todo resume la mayor falta de la película: no da mucho miedo.

“It: Capítulo I” (2017), que adaptó hace dos años la mitad de una de las novelas más icónicas de Stephen King, no era perfecta, pero su primera hora era genuinamente aterradora, y después devenía en una encantadora historia de fantasía oscura sostenida por sus carismáticos y jóvenes protagonistas. Entre su cuidada fotografía y diseño de producción, más una confiada dirección del argentino Andy Muschietti, se sentía como una película de terror especial.

Por eso sorprende que It 2 sea tan genérica, siendo el mismo Muschietti el hombre a cargo del proyecto. Sus sustos no sólo son predecibles, sino que simplistas (el clásico “¡bu!”), su estética y música son indistinguibles a las de incontables otras películas de terror, y la película apuesta (erradamente) por forzar de forma excesiva la emotividad en su historia, y a ratos tiene serias confusiones tonales, pasando de la seriedad al humor de forma abrupta. Desde su primera escena, se siente una falta de tensión preocupante.

Al igual que en el libro, la película retoma la acción 27 años después de la primera: el “Club de los Perdedores”, un grupo de preadolescentes que en su juventud debió enfrentar a un ser sobrenatural conocido como “Eso” (Bill Skarsgaard), creció para olvidarse el uno del otro y lo ocurrido en el ficticio pueblo de Derry, y vivir vidas que poco escapan de sus traumas de la niñez.

Cuando la criatura despierta de su letargo y comienza nuevamente a cazar niños en Derry (ocupando casi siempre su forma favorita: Pennywise, el payaso), el grupo es reunido por Mike (Isaiah Mustafa), el único de sus miembros que nunca abandonó el pueblo, para hacerlos cumplir su promesa de enfrentar al monstruo en caso de retornar. De a poco, Bill (James McAvoy), Beverly (Jessica Chastain), Ben (Jay Ryan), Richie (Bill Hader) y Eddie (James Ransone), comienzan a recordar horrible confrontación con Pennywise hace 27 años, mientras buscan una forma de detenerlo definitivamente.

En favor de la película, suficientes cosas pasan como para que sus casi tres horas de duración se sientan lo menos posible (aunque es imposible ignorarlas), y tiene un par de secuencias que emulan las mejores de la primera parte, ambas protagonizadas por Jessica Chastain.

Pero la principal razón de que la película nunca se derrumbe del todo tiene nombre y apellido: Bill Hader. El ex “Saturday Night Live” y actual creador, director, guionista y protagonista de la excelente serie “Barry” demuestra ser uno de los mejores actores de la actualidad, con su Richie Tozier siendo el alma y corazón de la película. Lástima que uno de los aspectos más interesantes del personaje sea sólo insinuado y nunca explorado. Otro síntoma de las fallas de la película: pese a su extensión, aborda a sus personajes y su historia sólo de manera superficial. Siempre hay cosas pasando, pero ninguna se siente particularmente importante. Ni si quiera los tradicionalmente brutales asesinatos de Pennywise parecieran causar mayor efecto en la historia general.

“It: Capítulo II” nunca aburre del todo, pero se siente molestamente irrelevante. Hay algunas observaciones emotivas sobre los traumas de la niñez y cómo explican la vida adulta, pero al segundo enfrentamiento entre Pennywise y los Perdedores es bastante menos impactante ahora en la adultez que en la preadolescencia.