[RESEÑA] John Wick 3: Parabellum – Keanu Reeves lo hace de nuevo

[RESEÑA] John Wick 3: Parabellum – Keanu Reeves lo hace de nuevo

La tercera parte de la sorprendente saga de acción consolida a la franquicia como una de las mejores representantes de su género en la actualidad. 

Por Matías de la Maza.

Es un pequeño milagro que estemos en estas instancias. Porque siendo honestos, John Wick, como saga y como primera película, no debería haber funcionado. Una película sobre un asesino retirado y viudo que vuelve a hacer lo que hace mejor cuando matan a su cachorra y le roban el auto, debió haber colapsado sobre sí misma con su primera entrega.

Más aún considerando que por más que la primera película, por allá en 2014, estuviera muy consciente de su ridícula premisa, no estaba para ser motivo de burlas ni de sátiras. Para nada: la película estaba envuelta en una solemnidad particular y una extraña belleza en su violento mundo.

Dos factores explican que John Wick, la primera, no sólo haya funcionado, sino que ahora se haya estrenado su tercera parte, John Wick 3: Parabellum, consolidándose como una de las mejores sagas de acción de esta década. Por un lado está su director, Chad Stahelski, un ex doble de acción que trabajó en la trilogía Matrix, y que debutó como realizador con esta franquicia. Stahelski no sólo entiende cómo montar una buena secuencia de acción, sino que pareciera comprender el cuerpo humano como pocos de sus pares. Cómo moverlo, doblarlo, exigirlo y destruirlo. La impecable dirección siempre ha sido el arma secreta de la saga Wick, y Stahelski la construye desde la experiencia, y también con un profundo amor por el cine clásico de acción.

El otro factor es, por supuesto, Keanu Reeves. Wick ha revivido su carrera en la primera línea de Hollywood, encontrando al actor en una de las mejores y más comprometidas interpretaciones de su carrera. Una cosa es esa motivación a la par de Tom Cruise de realizar la mayoría de sus escenas de acción a sus 54 años, pero lo más destacable Reeves es cómo utilizó las mismas características que lo han transformado en tanto una figura de culto como objeto de críticas por parte de la prensa especializada en aspectos de la personalidad de John Wick: su expresión muchas veces vaga, su mirada tan vacía como reflexiva y su frialdad al momento de hablar. Keanu Reeves transformó al personaje en un enigma similar al del actor en el mundo real.

¿Pero se puede estirar el elástico? ¿Seguir empujando una historia que no tenía cómo funcionar, sin embargo lo hizo? John Wick 3 responde que, por el momento, sí. Y de qué manera.

Un blanco en la espalda

La película retoma minutos después del final de John Wick: Capítulo 2 (2017), con el protagonista habiendo sido expulsado de la organización de asesinos mundial de la que formaba parte, y con un millonario precio puesto por su cabeza. Con el tiempo en contra, Wick tiene a cada sicario del mundo buscándolo, lo que hace que la cinta desde el principio tenga un ritmo aún más frenético que sus antecesoras, con elaboradas secuencias de peleas cuerpo a cuerpo y disparos que resultan tan asombrosas como hilarantes. Más que nunca, John Wick 3 juega con el ridículo natural de su historia y su exagerada violencia.

La historia expande aún más el mundo underground de asesinos presentado en las dos primeras cintas, siempre con un toque de surrealismo Lynchiano. El cada vez más amplio mundo de John Wick coquetea de forma permanente con ideas propias de la religión y el misticismo, lleno de intrincados ritos y mandamientos, pero el cuidado con el que Stahelski y compañía lo han construido es lo que ha permitido que sus fanáticos asimilen sus reglas sin tener que abusar de los diálogos de exposición.

John Wick 3 no es perfecta, ni la mejor de la saga (el Capítulo 2 mantiene ese título). La secuencia de Marruecos en general es poco inspirada, y la promocionada participación de Halle Berry podría haberse aprovechado mejor. Pero la cinta está llena de pequeños placeres: Laurence Fishburne disfrutando al máximo sus momentos en pantalla, Ian McShane con su templanza y humor negro de siempre, y el actor y artista marcial Mark Dacascos haciendo un villano memorable.

Pero siempre volvemos a Reeves. La película completa está basada en su rostro, su energía y su impulso. El crítico de la revista The Atlantic, David Sims, notó que perfectamente la saga podría interpretarse como una metáfora sobre las visiones de su protagonista sobre la fama: pasar de ser un nombre de culto a un rostro conocido y buscado por todos, con un gran blanco sobre la espalda. El peligro asoma en cada esquina y el mundo resulta amenazador. Reeves ha dejado en claro varias veces sus problemas para socializar y aceptar lo que implica ser una estrella. Quizás por eso en John Wick encontró su alma gemela. Son dos hombres escapando de una realidad inescapable.

Es imposible no pensar que si siguen saliendo películas de John Wick, eventualmente la fórmula de la saga se agotará. Pero John Wick 3 no sólo no es el caso, sino que deja con ganas de más.