[RESEÑA] Rápidos y Furiosos: Hobbs & Shaw – Lilo y Stitch en esteroides

[RESEÑA] Rápidos y Furiosos: Hobbs & Shaw – Lilo y Stitch en esteroides

El primer spin-off de “Rápido y Furioso” se da el lujo de abrazar completamente el ridículo de la saga, con resultados en su mayoría positivos gracias al carisma de sus protagonistas. 

Por Matías de la Maza.

Cuando la saga Rápido y Furioso comenzó en 2001, la historia era sobre un policía que tenía que infiltrarse en una banda criminal especializada en el robo de autos y las carreras ilegales. Casi dos décadas después, la nueva entrega de la franquicia presenta a un villano que es un cyborg.

En el camino entre el punto “A” (una historia relativamente aterrizada) y el “B” (…un cyborg…) hay nueve películas, la muerte de una de sus protagonistas y una historia que fue progresivamente transformándose en otra cosa: una exagerada franquicia de acción en donde la lógica queda en segundo plano del espectáculo que implica ver a las mayores estrellas de acción actuales en un mismo lugar.

Una apuesta más que exitosa: más de $ 5 mil millones de dólares recaudados en todo el mundo, y cintas que en general cumplen su objetivo de entretener. Pero su fórmula (por lo menos para quien escribe) ya se sentía un poco agotada en su Rápidos y Furiosos 8 (2017). ¿Cuántas veces más podía funcionar el mismo truco? Cuando ya has visto a Vin Diesel saltar desde un rascacielos con un auto, o a la Roca tirar un torpedo con un brazo, parecieran ya haberse agotado las posibilidades de secuencias de acción exagerados.

Por suerte para la franquicia, Rápidos y Furiosos: Hobbs & Shaw, el primer spin-off de la saga, demuestra que aún hay espacio para la reinvención, haciendo lo último que le faltaba a la saga: quitarle cualquier cuota de seriedad o verosimilitud. Y a pesar de que darle el título de “película” a algo que se asemeja más a un circo es generoso, Hobbs & Shaw funciona justamente porque hace imposible el enojarse frente a tamaño ridículo.

La historia sigue al agente norteamericano Luke Hobbs (Dwayne Johnson) y al mercenario británico Deckard Shaw (Jason Statham), enemigos mortales, que deben asociarse a regañadientes para detener al cyborg en cuestión, un ex agente del MI-6 llamado Brixton Lore (Idris Elba), quien trabaja para una organización que busca mejorar la raza humana a través de la tecnología… eliminando a todo el que se oponga. Entre medio, entra al baile la hermana de Shaw, Hattie (Vanessa Kirby), y los hermanos samoanos de Hobbs, porque Rápido y Furioso no es Rápido y Furioso sin intentar dar un discurso sobre la familia.

Y el mensaje de Hobbs & Shaw sigue siendo el mensaje de la franquicia: que “Ohana” significa familia y que tu familia nunca te olvida ni abandona. Porque la saga en realidad siempre ha sido un poco una versión live-action de Lilo y Stitch (2002), pero con músculos, testosterona y autos. Lo que hace que en este spin-off esa idea sea menos cursi y molesta, es la impresión de que nadie se la está tomando muy en serio. Hay diálogos en lo que lo único que le falta a Johnson y Statham es mirar fijamente a la cámara mientras hablan de hermandad y poner el pasado atrás.

Ayuda que Hobbs & Shaw es antes que nada una comedia y después una película de acción. Y mientras en el segundo aspecto es una película genérica, su verdadero potencial está en el poder cómico de sus protagonistas. Johnson y Statham son los actores más carismáticos de la saga, y el verlos enfrentarse en guerras de insultos es lo mejor de la cinta. El director David Leitch le aporta a la saga su habilidad de transformar la comedia en una metralleta de humor verbal y físico, que ya aplicó en Deadpool 2. Si bien esa fórmula siempre está al borde de ser molesta, una vez más logra mantener el equilibrio y salir airoso. Incluso se da el lujo de incorporar a Ryan Reynolds en un papel breve, pero a cargo de los mejores chistes.

No es una gran película, ni siquiera una gran cinta de acción, pero Hobbs & Shaw es lo mejor que una historia así puede ser: evasión y entretenimiento. No hace ningún sentido, sus observaciones sobre las relaciones familiares son extremadamente básicas y es agresivamente masculina. Pero no todo el cine tiene que tener capas ni ser importante. A veces basta con disfrutar de los cyborgs.